Tiempos y espacios fuera de contexto.
Sentirme un extraño en mi entorno en una sensación que me persigue desde hace bastante, sin que yo pudiera decirte desde cuando, solo que sé que comenzó hace mucho y todavía me sigue doliendo. Sentirme ajeno hace que la duda se presente todo el tiempo, estática. Dudas acerca de mí, dudas acerca de ellos, dudas acerca de todo, todo el tiempo. Pretensiones por demás abarcadoras (quizás suenen exageradas, lo sé), sin embargo no puedo dejar de pensar en que mi lugar no en el que estoy, y decididamente, el tiempo no puede ser el menos indicado. Una buena conjunción de esas dos variantes, estar en el lugar correcto en el momento indicado, puede significar un golpe de suerte, un cambio radical de las cosas...este no es el caso.
Hace algún tiempo me persigue la pregunta acerca de quienes son mis seres de la retaguardia. No me refiero por esto a la pregunta de quienes son, no me interesa el nombre ni el apellido. Uno nunca puede llegar a conocer realmente a otra persona, y eso asusta. El tiempo puede hacer que una persona madure, se pudra o simplemente envejezca estáticamente...eso también asusta. ¿Cuánto tiempo vas a tardar en pudrirte cerca mío?, no sin razones alguien dijo que el tiempo todo lo destruye. Yo no sé quienes son los me rodean. La duda. Yo no sé quien soy para los que me rodean. ¿Que es uno para un montón de gente? ¿Que sentido tiene uno en este intricado y virtual mundo de relaciones?. La duda.
No tengo ninguna respuesta, pero solo puedo decir que me siento extraño entre pares.
Siempre dando vueltas, el pensamiento es una maquina de generar incertidumbre, imparable y mecánica, musicalmente rítmica, eternamente funcionando. Anexo de mi ser, no puede detenerse un segundo. En esta vorágine de ideas, de contradicciones y de ordenes al cuerpo, no hay paz. No hay descanso. Ni un minuto puedo dejar de pensar que donde estoy no es donde quiero estar y que con quienes estoy no es con quienes quiero estar...¿Donde deje abandonada la comodidad del hogar? ¿Dónde esta la chimenea humeante que me espera apacible? ¿Dónde estoy yo más cómodo sino en la calle, solo y caminando? Porque a veces uno se confunde, se despista y se pierde. Se cae y al levantar la mirada, humo. Ruidos, gritos, humo. Ruidos, gritos, humo. Ruidos que ensordecen mis oídos.
Ya no te quiero cerca, porque ya no quiero a nadie cerca. Mentira.Verdad. La duda. La incertidumbre de andar boyando sin poder hacer pie.

